Estoy aquí esperando,
a un perfecto extraño,
pero no me estoy desesperando,
solo sé que no me hará daño.
Mientras prefiero caminar,
trazando mi camino,
por el cual no voy a dejar hilar,
y nadie me interrumpirá el destino.
Que pedí sino una sonrisa,
que me reanima sino unos ojos.
Quién daría sin prisa,
una tierna y sincera risa.
Quién concedería con acoso,
un mirar caluroso.
Que deseé sino dulzura,
que rogué sino discreción.